Una lesión en un bailarín y hasta ahí llegó la coreografía

17 de septiembre de 2014 06:00 AM

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Una lesión en un bailarín y hasta ahí llegó la coreografía

Faltaba poco menos de un mes para que la Compañía Nacional de Danza (CND) volviera a los escenarios para estrenar la coreografía Vacuo , en setiembre del 2012.

Como era de esperar, los ensayos eran muy fuertes, por lo que los bailarines ya estaban más que involucrados con el papel que tendrían en este montaje. Todo caminaba bien hasta que Laura Murillo, una de las intérpretes, se lesionó los músculos flexores de la cadera.

“Fue uno de los momentos más frustrantes. En un momento de la coreografía, debía hacer un solo y cuando di un giro, me golpeé la pierna con el brazo de una compañera. Casi que no podía caminar, perdí la movilidad de mi pierna durante dos días”, contó Murillo, de 31 años, quien catalogó esa lesión como la más grande que ha tenido durante su carrera artística.

El traumatismo que tuvo ella en aquel año es de los más comunes que sufren los bailarines, según explicó el fisioterapeuta Sergio Saldaña.

En un doctor particular, un bailarín debe de pagar aproximadamente ¢55.000 por la cita; entre ¢28.000 y ¢45.000 si necesita hacerse un ultrasonido y entre ¢12.500 y ¢15.000 por cada sesión de terapia (necesita cinco o seis). “Los bailarines van al INS cuando deben de operarse”, dijo el fisioterapeuta Sergio Saldaña.

La razón: repetir durante muchas veces un mismo movimiento, lo que lo provoca un microtrauma repetitivo.

“En términos más sencillos, la lesión es derivada del mismo esfuerzo físico que hacen durante ensayos prolongados y las presentaciones; es decir, es una lesión por sobrecarga, no por falta de flexibilidad, ni por falta de estiramiento”, comentó Saldaña.

Pero, el hecho de que sea común no significa que no sea peligrosa. Si no se le da el tratamiento y los masajes necesarios en los días posteriores al accidente se podría convertir en una tendinitis crónica o en un desgarre muscular.

Para suerte de Murillo, tras recibir la atención médica adecuada, logró recuperarse, o al menos sentirse bien para bailar Vacuo , en el 2012.

“Esto fue un golpe tan enorme que aún me molesta la lesión, pero estoy trabajando en fisioterapia para superarla. Vamos a ver qué tal”, comentó la intérprete, quien practica la danza desde los 18 años.

Ahí mismo, en la cadera, se presenta otro de los traumatismos más comunes entre los bailarines: la bursitis.

Este mal consiste en la inflamación de la bursa de la cadera, que es un saco líquido ubicado entre los huesos, tendones y músculos, el cual facilita el movimiento de dichas estructuras entre sí.

Según el fisioterapeuta, esto genera un gran dolor al caminar y la persona que lo padece debe guardar reposo absoluto.

No se libran. Otra de las partes del cuerpo más afectadas es la rodilla. Carolina Valenzuela, bailarina y productora de Danza Universitaria, lo sabe bien: ella tuvo que operársela luego de que se le reventara uno de sus tendones.

“Eso me pasó para el 25.° aniversario de Danza Universitaria, justo antes de la función. Dio un salto mal y me la dañé. Eso sí, yo bailé de todas formas y luego recibí terapia. Cinco años después no aguantaba el dolor y me operaron”, dijo.

Además de eso, también sucede que se inflama el músculo poplíteo de la rodilla. Laura Murillo también pasó por este dolor luego de que en la coreografía Cuerpo transLÚCIDO (2013), de Pepe Hevia, tuviera que caer sobre las rodillas dobladas varias veces.

“Yo empecé a sentir el dolor, pero no le daba mucha importancia, con tal de que todo saliera bien. Baile ese montaje y fue hasta comienzos de este año que un día no podía caminar y me asusté muchísimo, nunca me había pasado eso”, recordó Murillo.

La tendinitis también es recurrente en los hombros, en la espalda alta y baja, y en el pie (fascitis plantar).

“Para esto, lo mejor que puede haber es la terapia y los masajes. Bueno, lo ideal sería el reposo absoluto pero sabemos que ellos jamás harán eso. Parte de su pasión por la danza es esto: ponerla antes que su salud”, comentó Saldaña.

En la espalda baja también ocurren otras dos lesiones: cuando los nervios de las vértebras lumbares son prensadas y los espasmos.

Esta última ocurre cuando una persona arquea su espalda provocando que las vértebras cierren el espacio por donde salen los nervios y los prensen.

“El dolor es impresionante, es como si corriera energía por ahí”, mencionó el fisioterapeuta.

De eso puede dar fe la bailarina Murillo. “Salté y ya no aguantaba el malestar. De hecho, no podía subir gradas. Eso me pasó por una mala ejecución del movimiento; es muy doloroso”.

Prevención. Una lesión no puede evitarse del todo; sin embargo, el coreógrafo y bailarín Jimmy Ortiz aseguró que una buena alimentación y chequeos médicos constantes podrían disminuir la peligrosidad del trauma.

“El conocer el cuerpo es fundamental; es nuestro instrumento y hay que conocerlo, hay que analizarlo. Algo que realmente es importante también es que, antes de empezar a practicar danza, acudan al médico para que sepan si tienen o no algún padecimiento. Y mientras bailen, debe ir con regularidad al doctor para que los examine”, aconsejó Ortiz.

Otro de los tips que siempre da el fisioterapeuta Saldaña a los intérpretes que lo visitan es que practiquen actividades disociativas.

“Siempre recomiendo que hagan yoga o que naden. Ellos siempre están haciendo actividades repetitivas y por eso se les propone hacer otras cosas para que trabajen músculos que normalmente no ponen a funcionar”, explicó.

Así se vive la danza: es, en definitiva, el mayor placer de los bailarines que los marca de por vida: ya sea por las buenas experiencias o por las grandes lesiones.

Fuente: nacion.com

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