Ale Fernández vive entre Fracciones de luz

22 de septiembre de 2014 06:00 AM

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Sus ojos destellan mientras la canción El sonido de sus sueños llena un pequeño cuarto transformado en estudio de grabación. Ale Fernández imagina que está tocando la batería, también susurra parte de la letra.

Para él, esa tarde de invierno fue más que compartir la mezcla final de una de las composiciones de su nuevo disco Fracciones de luz . En su caso, quiso mostrar al desnudo a su próxima criatura.

Desde dos altavoces colocados estratégicamente sobre unos libros viejos se escuchaba algo que está a años luz de sonar como la tradicional música cristiana de alabanza, con referentes como Marcos Witt o Jesús Adrián Romero .

Lo que sonaba era una canción con una influencia del rock inglés, lo mismo que coqueteos con el sonido de las marching band . Pero lo medular era la letra, canciones con un toque de poesía inspiradora.

“Quería escribir temas que cualquier persona las pudiera cantar con libertad y las relacionaran con algo que está pasando en sus vidas. Quería contar una historia para todo público, con temas que hablan de amor, de momentos cuando la fe de alguien es puesta a prueba y el resultado es algo esperanzador”, explicó el músico.

En su cabeza no estaba el componer algo destinado a los servicios religiosos, en iglesias protestantes o pastorales juveniles.

Él anhela, por el contrario, que personas completamente desvinculadas de esos contextos las escuchen y capten algo, que le den el significado que quieran.

Inspiración. Mientras el tema Paraíso deja sentir unos singulares arreglos de trombón y voz, el músico explicó que este disco de siete temas fluyó como ningún otro en su carrera.

Todo comenzó cuando, unos tres meses atrás, una época de abundancia creativa lo llevó a componer seis temas en dos semanas. Además revivió Primavera , una canción que tenía en el baúl.

El siguiente paso fue grabar. En lugar de acudir a otra persona, prefirió grabarlo él mismo. Él ejecutó la batería, el bajo, la guitarra, teclados, banyo y percusión menor.

Pero no se quedó feliz con eso, también hizo los arreglos de la mayor parte de los tracks ; y grabó e hizo la mezcla de todo.

No obstante contó con varios colaboradores, como Andrés Cervilla (trombón), Arturo Pardo (banyo) y Sonia Bruno (chelo).

Fernández confesó que le cuesta poner su trabajo en otras manos porque él tiene una idea exacta de cómo quiere que suene cada canción. Además, un poco apenado, agregó que le cuesta ceder terreno creativo ante un productor.

En este momento los temas están en manos de Joe LaPorta , ingeniero de masterización que trabajó con artistas como Foo Fighters, Imagine Dragons y The Killers. Él pondrá la cereza en el pastel.

“No he pensado en eso, no sé si estoy pecando de despreocupado, pero quiero que Dios se encargue por completo”, añadió.

Esa aparente falta de preocupación se entiende mejor cuando él cuenta que ya dejó de ambicionar ser un rockstar . Dice que ese lugar lo tiene Dios en su carrera.

Él no descarta hacer un concierto gratuito para presentar el material en vivo, pero, es todo cuanto se atreve a planificar.

Ale está en paz. Su música lo entusiasma y quiere que llegue a mucha gente, aunque eso no se traduzca en dinero. Se declara tranquilo, porque su trabajo en publicidad, grabando y produciendo música para otras bandas le deja lo suficiente para vivir contento.

Fuente: nacion.com

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