la actuación les robó la niñez; la moda les arrebató el corazón

18 de septiembre de 2014 06:00 AM

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la actuación les robó la niñez; la moda les arrebató el corazón

“ ¿Es cierto que se retiran de la actuación?”, les preguntó un periodista del diario The New York Times , que esperaba lograr la exclusiva del mes.

“Sí, cuando éramos jóvenes nunca nos sentimos realmente como actrices, lo que nos mueve es la construcción de nuestra propia marca de ropa”, se adelantó Mary Kate Olsen.

¡Explotó la bomba! Las gemelas Ashley y Mary Kate Olsen, hijas de un trabajador de banca y una bailarina, dejaban así la única forma de vida que conocían –la actuación–, para emprender un camino que recientemente comenzaron juntas a explorar: la moda.

“Siempre me miré, desde niña, como una mujer de negocios”, agregó Ashley en la conversación que tuvieron con el reportero, en marzo del 2012.

Así dejaron huérfanos a miles de fanáticos que cosecharon desde que aparecieron en pantalla, a finales de los 80, cuando con apenas ocho meses sacaron más de una sonrisa con su participación en la serie estadounidense Full House .

Sin embargo, a pesar de la tristeza que pudo causar la noticia en los seguidores, la crítica las alabó y aseguró que no dejaban un vacío difícil de llenar.

“Son muy carismáticas, pero hasta ahí. Cuando uno siente que no está haciendo lo que le gusta, es mejor que se vaya y busque lo que realmente lo hace feliz”, reseñó The Huffington Post .

Justo eso fue lo que hicieron. En la moda no solo les fue bien, sino que, a sus 27 años, son íconos, las primeras invitadas a toda pasarela importante, como el New York Fashion Week, y lo que digan es santa palabra.

Proceso de cambio. Terminado el instituto, Mary Kate y Ashley Olsen viajaron desde Los Ángeles, su ciudad de origen, hasta Nueva York, para matricularse en la universidad de esa zona, en el 2006.

Cuando eso sucedió, la prensa rosa señalaba que la decisión de las famosas de estudiar, implicaba un fracaso en sus vidas como actrices.

Fuera o no esa la razón, Ashley, quien siempre ha sido la más responsable de las dos, sabía que quería dedicarse a la moda, por lo que buscó hacer práctica en el estudio del diseñador Zac Posen.

Mientras eso sucedía, Mary Kate, quien a mediados del 2004 estuvo internada por sufrir de anorexia, estaba más interesada en salir de fiesta en la noche con sus amigos que en su futuro profesional.

Lo que metió de lleno a estas gemelas en la moda, fue el deseo de hacer una blusa en una tela que se pudiera ver bien a cualquier edad. De ahí pasaron a los sacos, las licras y a todos los accesorios que hoy se venden en las más de 145 tiendas que tienen alrededor del mundo, bajo la marca The Row.

El camino para llegar a tener esa línea no fue sencillo y más cuando debían lidiar con su inexperiencia y con lo que tanto odian: los jefes. Pero, como por algo hay que empezar, en el 2006 aceptaron ser el rostro de la línea de moda de lujo Badgley Mischka. Luego, en el 2007, lanzaron Elizabeth & James, una colección contemporánea inspirada en sus armarios de ropa vintage .

En ese mismo año, sacaron también Olsenboye –una línea femenina para JC Penney– y una marca de camisetas llamada StyleMint. Además, tenían por aparte su propia colección para niñas de 4 a 14 años, las cuales se vendían en las tiendas Walmart de Estados Unidos.

Con la experiencia que acumularon, estaban listas para tener lo propio y así liberarse de los jefes que les decían cómo debían de hacer su trabajo. Ya Ashley estaba más que afilada en los temas financieros para sostener una empresa y Mary Kate estaba más creativa que nunca.

Así crearon The Row, prendas que la prensa extranjera describió como Bobo (burgués bohemio). Ese look se compone de grandes gafas contra sol, botas, suéteres flojos y faldas; así tal cual se viste Kate Moss y Sienna Millar.

Fue un éxito. Su estilo llegó al armario de Michelle Obama, primera dama de Estados Unidos; Christina Ricci, Rosie Huntington-Whiteley y Carey Mulligan, entre otras.

La revista Forbes las ubicó en el puesto número 11 en la lista de las mujeres más ricas del mundo del entretenimiento, con un valor neto estimado de $100 millones en el 2007. Cinco años después, su fortuna ascendió a los $300 millones.

Si bien el dinero es importante, para ellas lo más satisfactorio que les ha dejado esta carrera en la moda es el reconocimiento de los expertos, el premio CFDA 2012 –el Óscar de la moda– a mejores diseñadoras femeninas y la oportunidad que les dieron a adultas mayores de modelar sus prendas.

“Su buen ojo para las tendencias y su presencia habitual en cualquier evento imprescindible, les dio la posibilidad de relacionarse con figuras de la moda como Anna Wintour y Karl Lagerfeld. Poco a poco, fueron ganando credibilidad”, publicó The New York Times .

Eso sí, cuando tenían la oportunidad de tener al frente a personas prominentes en el campo de la moda, no solo les hacían preguntas con el fin de aprender, sino que también recopilaban información para su libro Influencia , que se publicó en el 2008.

Esa obra vendió cientos de ejemplares y refrescó la vista que se tenía de ese mundo, muchas veces considerado como frívolo.

En pañales. Solo habían pasado ocho meses del nacimiento de las pequeñas gemelas, cuando su madre las llevó a su primera audición para salir en un programa televisivo, Full House , de Jeff Franklin, transmitido por ABC.

Decenas de niños con sus padres llegaron a ese castin; sin embargo, la simpatía de las Olsen conquistó al director y ¡listo!, ya tenían su primer contrato millonario.

La serie duraría ocho temporadas y la idea de Franklin era que las pequeñas estuvieran en ella de principio a fin, pero su madre, Jarnette, pensó en que si seguían, sus hijas no tendrían una niñez normal. Cuando estuvo a punto de renunciar, la producción triplicó la suma inicial, así que las mellizas se quedaron (¡en el set y sin infancia!).

Sus padres, en representación de las menores, pasaron de recibir $80.000 (¢40 millones), a cobrar $300.000 (más de ¢160 millones) por capítulo. “No le desearía a nadie una infancia como la mía, fue trabajo, nunca jugué. Me sentía como un mono de feria, al que todo el mundo va a ver”, comentó Ashley a la revista de moda WWD .

Aunque para ellas fue una etapa difícil en sus vidas, lo que sí es cierto es que la simpatía y encanto que mostraban en la televisión, les sirvió para brincar a la gran pantalla y ser la imagen para discos, libros, ropa y muñecas Barbie.

En 1995, la serie Full House fue cancelada y justo en ese momento, el representante de las gemelas Robert Thorne, junto con los padres, tuvieron una gran idea: crear DualStar, empresa que produjo, hasta el 2007, películas hechas por las pequeñas.

Aunque los ingresos totales de esa empresa fueron de más de 700.000 euros, los filmes que producían no alcanzaban las expectativas de las Olsen. Un claro ejemplo fue la última cinta que hicieron: New York Minute (2004), que solo recaudó $14 millones, teniendo un costo de producción de $30 millones, según Box Office.

La carrera de Mary Kate y Ashley no se puede comparar con la de su hermana menor, Elizabeth, quien ha sabido brillar en el mundo de la actuación.

El éxito no es sinónimo de felicidad: las gemelas tuvieron que esperar 25 años para darse cuenta de que estaban en un lugar equivocado y buscar un firmamento que sí tuviera espacio para dos imponentes estrellas, pero de la moda.

Fuente: nacion.com

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